PARA SU PUBLICACIÓN INMEDIATA: Acción liderada por la comunidad indígena en memoria de las mujeres indígenas desaparecidas y asesinadas y de sus familiares

9 de noviembre de 2021

Glasgow, Escocia - Miembros de comunidades indígenas de todo el mundo se han reunido hoy en la conferencia mundial sobre el clima, la COP26, para poner de relieve la inquietante correlación que existe entre las mujeres indígenas desaparecidas y asesinadas, así como las personas queer, trans y de doble espíritu, y la industria de la extracción de recursos —petróleo y gas, minería, silvicultura y desarrollo hidroeléctrico—, que son las causas fundamentales de la crisis climática.

«Las mujeres indígenas somos la primera línea de defensa contra la violencia que ejercen las industrias extractivas en nuestros territorios. Defendemos con nuestros propios cuerpos la salud de nuestras familias, comunidades y tierras, y luchamos cada día contra la explotación colonialista de las multinacionales del Norte global. Exigimos que el mundo respete nuestra autonomía y respete al bosque como un ser vivo dotado de conciencia, y que el extractivismo en la Amazonía y en todo el mundo termine YA». -Mireya Gualinga, miembro del Consejo Asesor de Gobierno de la comunidad kichwa de Sarayaku

A medida que el caos climático avanza sin control, las comunidades indígenas y los defensores de la tierra siguen en primera línea de batalla, plantando cara a la continua expansión de los principales responsables de la crisis climática. Según el informe de Front Line Defenders de 2020, los tres sectores más afectados en la defensa de los derechos humanos fueron: los derechos sobre la tierra, los derechos medioambientales y los de los pueblos indígenas (21 %), los derechos LGBTIQ+ (14 %) y los derechos de las mujeres (11 %). De los 331 defensores de los derechos humanos asesinados en 2020, el 26 % trabajaba en favor de los derechos de los pueblos indígenas. 

En 2016, la comunidad internacional quedó consternada ante el asesinato de Berta Cáceres, una defensora de los derechos de los indígenas lenca, cofundadora del Consejo de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras y ganadora del Premio Goldman al Medio Ambiente. Su asesinato desencadenó una ola de protestas a nivel mundial para presionar al Gobierno hondureño a que procesara a sus asesinos y a las autoridades que ordenaron su asesinato. Su muerte puso de relieve los graves peligros a los que se enfrentan las mujeres cuando se oponen a los gobiernos y a las industrias extractivas.

«El asesinato y la desaparición de mujeres indígenas, personas queer, trans y de dos espíritus es una forma de violencia colonial que afecta a las comunidades indígenas de todo el mundo», explica Cheghajimixw, de la Nación Tla’amin. «La violencia contra nuestros cuerpos va de la mano de la violencia contra las tierras, que se manifiesta en forma de extracción de recursos, industrias de combustibles fósiles y la represión de nuestros movimientos de resistencia por parte de los gobiernos colonizadores. Somos parte de la tierra, y al igual que nuestras tierras son blanco de ataques, también lo somos nosotros. No habrá justicia climática hasta que haya justicia para cada persona indígena asesinada en nombre de las economías extractivas». 

Existen vínculos evidentes entre la destrucción del territorio y la profanación de las vidas y los cuerpos de los pueblos indígenas, especialmente de las mujeres y las niñas. Muchas de las industrias extractivas requieren «campamentos de hombres» —lugares de extracción de recursos en los que trabaja una mano de obra temporal predominantemente masculina—. Estos campamentos se asocian con un aumento de la tasa de agresiones sexuales, acoso, infecciones de transmisión sexual y trata de personas. Este problema fue de tal magnitud que la Investigación Nacional sobre Mujeres y Niñas Indígenas Desaparecidas y Asesinadas dedicó una sección completa a abordar la violencia en los yacimientos extractivos e incluyó cinco recomendaciones a nivel gubernamental para hacer frente a la crisis. 

Aunque muchos grupos activistas y naciones indígenas llevan décadas señalando la relación entre los proyectos extractivos y la violencia sexual, un artículo de 2017 publicado en el Harvard Journal of Law and Gender señala que «las comunidades rurales carecen de la infraestructura, la capacidad de liderazgo o los conocimientos necesarios para hacer frente a los rápidos cambios sociales y al crecimiento demográfico», lo que crea las condiciones propicias para que se agrave la violencia contra las mujeres indígenas. Las industrias extractivas suponen tal amenaza para las mujeres indígenas y las personas queer y trans que algunas naciones indígenas han optado por dotar a sus centros de salud de kits para casos de violación a fin de prepararse para la llegada masiva de trabajadores varones. 


«Nos ven como si fuéramos desechables, igual que ven a nuestras comunidades de primera línea como zonas de sacrificio. Los «campamentos de hombres» van pasando por aquí, se instalan en hoteles y moteles. Traen drogas y alcohol, nos roban a nuestras mujeres mediante secuestros directos y con engaños, y luego nunca más se las vuelve a ver». Casey Camp-Horinek, embajadora medioambiental de la Nación Ponca

Las comunidades indígenas sufren algunos de los peores efectos al encontrarse en primera línea frente a las industrias extractivas, que están agravando la crisis climática y poniendo aún más en peligro nuestros modos de vida. La deforestación, la destrucción de los humedales, la pérdida de fuentes tradicionales de alimento, la escasez y la contaminación del agua, así como el aumento de las enfermedades asociadas a todo lo anterior. Además, nuestras comunidades están sufriendo nuevas formas de colonización, genocidio cultural y feminicidio relacionadas con la crisis climática y con el hecho de que las industrias con altas emisiones sigan actuando como si nada hubiera pasado. 

«Queremos decirle al mundo que la selva, nuestro hogar, está sangrando por la presencia de las empresas mineras y petroleras que están destruyendo los únicos bosques que nos quedan; hoy mismo, mientras estamos aquí, se están talando miles de hectáreas y nuestra cultura e identidad están en peligro. Queremos que los bancos y los gobiernos comprendan de una vez por todas el inmenso daño que siguen causando a nuestros pueblos al financiar el comercio del crudo amazónico; hoy tienen la oportunidad de demostrar al mundo que están del lado de la supervivencia de la humanidad y de detener, de una vez por todas, la devastación del planeta». —Nemo Andy Guiquita, directora de Mujeres y Salud de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana (CONFENIAE)


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ENLACE A LAS FOTOS DE LA ACCIÓN

Contactos para los medios de comunicación:

Sheila Muxlow, Indigenous Climate Action (ICA),

sheila@indigenousclimateaction.com +1 587 357 9111


Katherine Quaid, Red de Mujeres para la Acción por la Tierra y el Clima (WECAN),

katherine@wecaninternational.org, +1 5413251058 por WhatsApp


Pendle Marshall-Hallmark, activista por el clima, Amazon Watch,

pendle@amazonwatch.org  +1-585-752-2976.


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